Bane y Stick To Your Guns: un encuentro de dos generaciones del hardcore

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Hablar de Bane es hablar de una de las bandas que marcaron a fuego la historia del hardcore. Desde su formación en 1995, los de Worcester dejaron discos que hoy son referentes absolutos del género: It All Comes Down to This (1999) y Give Blood (2001) siguen siendo pilares que definen lo que significa la intensidad y la honestidad en este estilo. Su trayectoria no solo está construida sobre riffs demoledores y letras sinceras, sino también sobre una ética que inspiró a toda una generación de bandas y seguidores alrededor del mundo.

La fuerza de Bane nunca estuvo únicamente en la música. Sus letras, cargadas de sinceridad y reflexión, tocaron fibras profundas en quienes veían en el hardcore no solo un estilo, sino una forma de vida. Con The Note (2005) y su último álbum Don’t Wait Up (2014), la banda demostró que podía evolucionar sin perder el corazón, entregando canciones que hablaban de madurar, de resistir y de mantener vivos los ideales pese al paso del tiempo.

Más allá de los discos, Bane se convirtió en una influencia ética y estética para la escena: un recordatorio constante de que el hardcore debía ser un espacio de unidad, respeto y convicción. Su legado trasciende generaciones, porque muchos de los que los escucharon en sus primeros años hoy siguen pasando la posta a nuevas audiencias que encuentran en su música el mismo refugio y la misma energía transformadora.

Por otro lado, Stick To Your Guns representa la evolución del hardcore en el nuevo milenio. Con álbumes como Comes from the Heart (2008), Diamond (2012) o Disobedient (2015), lograron consolidar un sonido propio que mezcla furia, conciencia social y melodía en dosis exactas. Su último trabajo, Keep Planting Flowers (2025), no hace más que reafirmar su lugar como una de las voces más importantes de la escena contemporánea, abordando temas políticos, personales y colectivos con la misma convicción que los llevó a crecer desde el underground hasta escenarios de todo el mundo.

La reunión de ambas bandas en un mismo escenario representa más que un concierto: es un cruce de caminos entre dos generaciones del hardcore, una que cimentó las bases y otra que las expandió hacia nuevos territorios sin perder la esencia. Para quienes seguimos esta música no solo por el sonido, sino también por lo que significa en términos de comunidad, resistencia y pasión, esta fecha es de esas que se marcan en el calendario sin dudar.

El próximo 5 de mayo de 2026 en Sala Metrónomo será una noche para redescubrir por qué estos discos y estas canciones han acompañado a tantos durante años. Un encuentro donde la memoria y el presente del hardcore se unen en un mismo grito colectivo.

 

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