[Live Review] CRIMINAL, Sicario y sus 20 años: un legado que no se oxida

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Como dice el tango… veinte años no es nada. CRIMINAL celebra el lanzamiento de una de sus mejores apuestas: Sicario, uno de los discos más importantes en la carrera de la banda, que hoy cumple dos décadas. El lugar elegido es nuevamente el Teatro Cariola, en una calurosa tarde de viernes que marca el cierre del mes de noviembre. Las bandas elegidas para esta importante fecha son HUINCA, TRIDENTE y BOA, agrupaciones marcadas por un Groove Metal hecho en Chile. Junto a ellos, DOGMA y los incombustibles NUCLEAR son los encargados de acompañar a Mr. Anton y Cía en esta gran celebración.

Ya pasadas las seis de la tarde, saltan a escena los santiaguinos HUINCA, una banda que hace muchos años brilló con fuerza, estuvo en grandes escenarios, pero con el tiempo se fue diluyendo. Quizás una de las agrupaciones pioneras en mezclar lo étnico con el metal, lograron prender de a poco al escaso público que comenzaba a llegar al recinto de calle San Diego. Con una formación en sexteto y dos vocalistas en escena, le dieron un toque distinto a su presentación, repasando parte de su repertorio y abriendo con “Mari Chiweu”. Luego siguieron “Rapa Nui”, “Revuelta”, “Ruca”, “Guerrero”, “Huinca”, “Boicot” y cerraron con “Tirano”. En casi media hora marcaron su regreso a los grandes escenarios, dejando la expectativa de que pronto podamos escuchar nuevo material de ellos.

Ya continuando esta extensa jornada, era el turno de TRIDENTE, power trio de Groove/Thrash Metal santiaguino. Comenzaron intensamente su show con “Marcha Final”, tratando de convencer a una audiencia que ya empezaba a llenar de a poco el recinto, aunque a modo personal creo que la respuesta del respetable fue un poco tibia.

Siguieron con “Tridente”, “Muerte en Vida”, “Vienen por Mí”, “Agonía”, “Esclavo”, “Cacería”, “Abismo”, “Anarko” y cerraron con “Apocalipsis”. Una puesta en escena muy pesada, con un sonido sólido a mi parecer, aunque en algunos momentos la propuesta se volvió algo monótona, fusionándose un poco un tema con otro. Insisto: hablo desde el plano personal. Aun así, esto no restó perseverancia ni rudeza  por decir lo mínimo a la presentación de la banda.

Ya era el turno de una de las bandas ícono de este estilo más cercano a lo hecho por Pantera, pero con identidad propia: BOA, agrupación fundada por el extinto (y muy extrañado) Caballo Romero. Una propuesta mucho más técnica, con guitarras afiladísimas y un sonido muy djent por momentos, lograron calentar al público presente, que respondió con los primeros mosh, retribuyendo la energía que venía desde el escenario. Quiero destacar la performance en batería de Sergio Carlini, una verdadera máquina demoledora tras los tambores. Con un setlist que repasó en poco tiempo sus 24 años de carrera, descargaron temas como “Sangre”, “Mil Años de Dolor”, “Extinción”, “Lincha al Maldito”, “Fuego”, “Todo Muere”, “Tatane” y cerraron con el broche de fuego: “Amotinado”

Una sólida presentación, como BOA ya nos tiene acostumbrados, y que demuestra que siguen firmes con el espíritu y la fuerza del gran Caballo Romero.

Luego era el turno de uno de los platos fuertes de la noche: DOGMA, una de las bandas con más proyección en los noventa, que hoy vuelve al circuito de la mano del gran Sebastián “Chupete” Rojas. Debo reconocer que estaba muy expectante; habían pasado demasiados años sin poder verlos en vivo y tenía muchas ganas de reencontrarme con la banda. Con algunos cambios en la alineación, entró en voces Alex Leunam (Terror Society), agregándole un matiz más Thrash Metal a la propuesta. La parrilla de éxitos fue contundente, descargando temas como “Demonia”, “Improve the Silence”, “Crisis Center”, “Behind One’s Black”, “Wall to Wall”, “Mr. Waste”, “Intensive Scare”, “Blast Display” y cerrando con su clásico “Demadness”. Mosh, energía desatada y un público prendidísimo coronaron una presentación que dejó más que conformes a los presentes (entre los cuales me incluyo). Ojalá la banda siga haciendo lo que mejor sabe: tocar metal y hacerlo con la convicción de siempre.

Ya pasadas las nueve de la noche, llegaba uno de los platos fuertes de la jornada: era el momento de escuchar Thrash Metal en su forma más pura, potente, callejero y ejecutado casi a la perfección. Me refiero a los grandes NUCLEAR. De la mano de su frontman Matías Leonicio, prendieron inmediatamente al público; aparecieron bengalas, mosh, cerveza volando sobre el respetable y una vorágine de bangers dándose con todo literalmente en el pit. No era un mosh de sonrisas: eran cuerpos que sucumbían a los acordes de la banda. La presentación fue un repaso implacable de su extensísima discografía, construida a punta de esfuerzo, perseverancia y profesionalismo, factores que les han permitido romper fronteras y llevar su música a múltiples escenarios del mundo como verdaderos embajadores de nuestra escena. Descargaron temas como “God Forsaken Life”, “Waging War”, “Violent DNA”, “Killing Spree”, “Vindictive”, “Left for Dead”, “Dolo”, “Abusados”, “Confront”, “Belligerence” y cerraron con “Apatrida”. Una presentación llena de furia y técnica, con temas que no siempre interpretan en vivo, dejando en claro una vez más que son una de las grandes bandas de nuestra escena local… y por qué no decirlo, también a nivel mundial. TREMENDO SHOW.

Ya siendo casi las diez y media de la noche, llegaba el turno de los festejados CRIMINAL, comandados por el gran Anton Reissenegger, verdadero referente del metal chileno y mundial. La banda presentó íntegramente su aclamado disco Sicario, en el mismo orden original, pero con una tremenda novedad: muchos ya la sabían, otros quedaron sorprendidos. Tomó las riendas de la primera guitarra nada menos que Gabriel Hidalgo, un gigante de nuestra escena, cuya trayectoria es tan extensa que ni vale la pena ahondar; todos sabemos quién es. Entró a reemplazar a Sergio Klein, pero completamente empapado del espíritu que Rodrigo Contreras dejó plasmado en este álbum.

La descarga comenzó con “Rise and Fall”, “Time Bomb”, “Walking Dead”, “The Root of All Evil”, “Shot in the Face”, “Sicario”, “The Land

God Forgot”, “From the Ashes” y cerró esta primera parte con el tremendo “Por la Fuerza de la Razón”.

Luego vino un homenaje profundamente sentido a uno de nuestros caídos: Rodrigo Contreras, un referente enorme para CRIMINAL y para todo el metal nacional. Proyectos como IDOL y NOTUNG, su coqueteo descarnado con el Black Metal junto al también fallecido Aldo “Doomicus” Araya, y su huella musical siguen marcando a generaciones. Su partida aún pesa, pero como dice el dicho: “El que se olvida, muere dos veces”. La banda dedicó para él otro temazo: “Cancer”, que abre aquel gran disco lanzado el año 2000. Tras ello llegó la segunda parte del show, repasando los grandes himnos de su trayectoria. Sonaron clásicos que jamás pueden quedar fuera: “Caged”, “Slave Master”, “Collide”, “New Disorder”, “Self Destruction”, “Zona de Sacrificio”, “Alma Muerta” y cerraron esta gran celebración con el infaltable “Hijos de la Miseria”. Una presentación impecable, como las que CRIMINAL nos tiene acostumbrados. Más de 33 años de trayectoria que demuestran una sola cosa: el espíritu del metal vive en ellos y, a través de ellos, en todos nosotros.

En resumen, fue una jornada que dejó claro por qué el metal chileno sigue más vivo que nunca. Seis bandas, Seis propuestas distintas, pero todas unidas por la misma convicción: sudar, golpear y entregar música sin concesiones. CRIMINAL coronó la noche con un repaso histórico que no solo celebró un disco, sino una vida entera dedicada al metal. Y mientras existan escenarios como este, bandas con hambre y un público que responde como respondió esa noche, nuestro metal no muere. Porque aquí, el que se olvida, muere dos veces. Y nosotros no olvidamos.

Por Octavio Ramos

Fotografias gentileza de: Rubén Garate (brutal_pebre_).

 

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