[Live Review] CHILE TERRORFEST 2025: El Primer Capítulo de un Festival que Llegó para Quedarse

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Una inolvidable jornada para los amantes del metal underground se vivió los días 6 y 7 de diciembre en el mítico Teatro Caupolicán, en el marco de la primera edición del CHILE TERRORFEST 2025. Un cartel de lujo reunió a la crème de la crème del metal extremo:
MAYHEM, TRIPTYKON rememorando las glorias de CELTIC FROST, TRIUMPH OF DEATH haciendo lo propio con HELLHAMMER, SACRIFICE, E-FORCE (honrando el legado de VOIVOD), el death metal primigenio de SKELETAL REMAINS y, representando la escena nacional, una leyenda viva como ATOMIC AGGRESSOR, además de dos bandas que están dando que hablar: MAYHEMIC y DEMONIAC. Lamentablemente, por problemas con la aerolínea quedó pendiente la presentación de los austriacos SCHIRENC PLAYS PUNGENT STENCH, una de las bandas más podridas y sin filtros del death metal. Los invito a revivir esta tremenda experiencia. La tarde del sábado en Santiago comenzaba temprano cuando se abrieron las puertas del recinto en calle San Diego para dar inicio a la primera jornada del Chilean TerrorFest. Los encargados de abrir los fuegos fueron los santiaguinos de MAYHEMIC, banda que ha escalado rápidamente con giras en Europa y Sudamérica, esparciendo la peste de su oscuro thrash metal. Presentaron su más reciente trabajo, TOBA (2024), recibido increíblemente por bangers de todo el mundo. Con dos guitarras afiatadísimas Javier Salgado e Ignacio Pérez y las voces desgarradoras de ambos, nos sumergieron en atmósferas densas y relatos oscuros con temas como “Kollarbone Crushed Neanderthal”, “Extinction and Mystery”, “Valley of the Tundra”, “Thriumph Portraid”, “TOBA”, “Shaking Ground” y cerrando con “Volcanic Blast”. Un set directo a la vena, demostrando de qué están hechos y el futuro inconmensurable que tienen por delante.

Continuando la jornada, fue el turno de los canadienses E-FORCE, comandados por Eric Forrest, exmiembro de VOIVOD en discos esenciales como Negatron (1995) y Phobos (1997). Su set repasó material de ambos trabajos. La potencia del power trío fue
demoledora: un sonido como un trueno y un Eric con la misma calidad vocal de sus años en VOIVOD. Interpretaron “Rise”, “Project X”, “Mercury”, “Nanoman”, “Planet Hell”, “M-Body”, “Meteor” y cerraron con “Insect”. Una pincelada de su época dorada que dejó más que satisfechos a los fanáticos. Destacó además la humildad de la banda y su cercanía con el público, prometiendo volver pronto. Y por supuesto, los esperaremos con los brazos abiertos.

Cercano a las 20:00 horas fue el turno de SKELETAL REMAINS. El cuarteto californiano desplegó su death metal de inspiración noventera: intenso, brutal y certero. Liderados por Chris Monroy en guitarra y voces, ofrecieron un ataque directo de metal podrido y
alienante. El set incluyó “Void of Despair”, “Beyond Cremation”, “Relentless Appetite”, “Catastrophic Retribution”, “Congregation of Flesh”, “…Evocation (The Rebirth)” y cerraron con “Unmerciful”. Una presentación tremenda que dejó claro por qué hoy son
una de las bandas con mayor proyección mundial.

Pasadas las nueve de la noche, llegó uno de los platos fuertes: TRIUMPH OF DEATH, proyecto con el que Tom G. Warrior (haciendo prácticamente el aguante de TRIPTYKON en pleno) revive las glorias de HELLHAMMER. Una oda al sonido primitivo, directo al hueso. Contar con una leyenda como Warrior fue un acierto absoluto, tanto artístico como económico, siendo protagonista en ambas jornadas y demostrando que su espíritu guerrero sigue intacto. Interpretaron “The Third of the Storms”, “Massacra”, “Blood Insanity”, “Decapitator”, “Chainsaw”, “Reaper”, “Buried and Forgotten”, “Messiah”, “Visions of Mortality” (de CELTIC FROST) y cerraron con “Triumph of Death”. Una presentación estremecedora, piel de gallina incluida, dejando claro que la leyenda sigue viva.

Cerca de las 22:30 horas llegó el momento más esperado: MAYHEM. Una de las bandas más controversiales de la historia del metal, dentro y fuera del escenario, celebrando 40 años de carrera. Liderados por un increíble Attila Csihar, quien a mi juicio es el mejor vocalista que ha tenido la banda, actuó como un siniestro maestro de ceremonias. El show fue una especie de documental en vivo, repasando la historia de la agrupación con material fotográfico y videográfico de Dead y del controversial Euronymous, asesinado por otro exmiembro… ¿les suena un tal Varg Vikernes? Incluso fue vitoreado por algunos asistentes, un tanto extraño. Completaron la formación dos miembros de la primera era: Necrobutcher y Hellhammer, junto a Teloch y Ghul en guitarras. El set, muy bien elegido, repasó todas las etapas con temas como “Malum”, “Bad Blood”, “MILAB”, “Psywar”, “Illuminate Eliminate”, “Chimera”, “My Death”, “Crystalized Pain in Deconstruction”, “View From Nihil”, “Ancient Skin”, “Symbols of Bloodswords”, “Freezing Moon”, “Life Eternal”, “De Mysteriis Dom Sathanas”, “Funeral Fog”, “Deathcrush”, “Chainsaw Gutsfuck”, “Necrolust” y “Pure Fucking Armageddon”. Destacó la participación de Messiah en voces y del baterista original Manheim durante la etapa de Deathcrush. Un cierre
histórico, oscuro y devastador para la primera jornada.

El domingo abrió fuego poco antes de las seis de la tarde con DEMONIAC, banda ya conocida que ha tenido un ascenso meteórico, llegando incluso a festivales europeos. Desde Limache, su oscuro thrash metal encendió a los bangers desde el primer minuto.
Presentaron un set impecable: “The Trap”, “Death Comes”, “El lado oscuro de la Rosa” (tema nuevo), “Equilibrio fatal”, “Granada” y cerraron con “Obra cósmica”. Cuarenta intensos minutos de thrash oscuro, podrido y ejecutado con maestría divina (o infernal…
juzgue usted).

Era el turno de otra gloria nacional: ATOMIC AGGRESSOR, una de las bandas ancla de la escena desde 1985, siempre firmes con su death metal oscuro y poderoso. Con Enrique Zúñiga y Julio Bórquez en guitarras, Alejandro Díaz en bajo y voz, y Álvaro Llanquitruf en batería, ofrecieron un set de más de una hora repasando su historia y demostrando por qué son de las más grandes del país. Tocaron “The Primal Chaos”, “Bleed In The Altar”, “Spawn Of Doom”, “Unholy Temple”, “Dwellers Of The Unknown” (nuevo tema del próximo LP), “Bloody Ceremonial”, “Souls Degradation”, “Sights Of Suffering”, “Tormenting Voices”, “Unbodied Rites” y cerraron con el clásico “Beyond Reality”. Una presentación sólida, técnica y brutal, como nos tienen acostumbrados.

Llegó entonces el momento del thrash metal en su máxima esencia: los canadienses SACRIFICE. Un debut soñado: mosh desenfrenados, sonido avasallador y una ejecución impecable. Una verdadera lección de cómo se toca thrash metal, con la misma fuerza que en sus inicios en 1983. Liderados por Rob Urbinati, junto a Joe Rico, Scott Watts y Gus Pynn, demostraron que llevan el thrash en la sangre. El setlist incluyó “Forward to Termination / Terror Strikes”, “Hiroshima”, “In Defiance”, “Sacrifice”, “Turn In Your Grave”, “Comatose”, “Antidote of Poison”, “Soldiers of Misfortune”, “Lunar Eclipse”, “Pyrokinesis”, “The Great Wall”, “Underneath Millennia”, “Homicidal Breath”, “Necronomicon”, “Forever Enslaved”, “Afterlife” y cerraron con el clásico “Reanimation”.

Años de espera que valieron cada segundo. Ojalá vuelvan pronto. Para cerrar este intensísimo festival, los elegidos fueron TRIPTYKON, ejecutando un set dedicado a los históricos CELTIC FROST. Para muchos (me incluyo) fue un sueño de infancia jamás imaginado: presenciar parte de la historia del metal directamente de manos de Thomas Gabriel Fischer, o Tom G. Warrior. Una presencia oscura, casi ritual, como un sacerdote maldito oficiando una ceremonia donde en cualquier instante podía manifestarse alguna entidad. Abrieron con “Circle of the Tyrants”, provocando un mosh bestial. Siguieron verdaderos clásicos: “The Usurper”, “Return to the Eve”, “Into the Crypts of Rays” (momentazo), “Procreation of the Wicked”, “Ground”, “Sorrows of the Moon”, “A Dying God Coming Into Human Flesh”. El manejo escénico de Warrior fue impecable, con un espíritu indomable que evoca su época dorada. Para cerrar esta histórica presentación interpretaron “Dethroned Emperor”, “Necromantical Screams” y “Synagoga Satanae” del álbum Monotheist (2006). Relatar lo vivido sin que se erice la piel es imposible. Una actuación magnánima y un cierre perfecto para un festival impecable de principio a fin.

Solo queda esperar que este embrujo vuelva a manifestarse en forma de verdadero metal. El CHILE TERRORFEST 2025 cerró dos jornadas memorables que dejaron al Caupolicán ardiendo en pura devoción metálica. Un encuentro histórico que unió leyendas, nuevas fuerzas y a una escena que respondió con la misma intensidad desde el primer golpe de batería hasta el último acorde. Y lo mejor: esto sigue. Ya es un hecho que en 2026 llegará el CHILE TERRORFEST II, una nueva edición que promete elevar aún más el nivel y seguir cumpliendo sueños que hace años parecían imposibles. Este festival no habría sido realidad sin el empuje de Anton Reisenegger, MiBar y Chargola, cuya visión y trabajo permitieron que miles viviéramos un acontecimiento que quedará marcado en la historia del metal en Chile. Que venga la segunda edición. Nos encontrará de pie, al frente, donde el metal se vive de
verdad.

Por Octavio Ramos

Fotografías gentileza de Camilo Griffin (@mrgriffin_fv) y Rubén Garate (@brutal_pebre_)

 

 

 

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