[Live Review] Triptykon en Chile: Iluminados por la Oscuridad de una Banda Superior.

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Side Show “Chile Terrorfest” – 08 de diciembre de 2025 teatro Cariola

La verdad que mi llegada al teatro Cariola fue bajo una idea que, si bien no había confirmado, creía estaría en lo correcto, esto porque el influjo del setlist del show previo de Triptykon (el día anterior para ser más preciso) me hacía presagiar algo especial, el prejuicio se apoderó de mis reflexiones, y fue solamente después de iniciado el show de los suizos que, de golpe, la realidad me sacudió con brusquedad, haciendo de la jornada algo inesperado y volviéndose una noche privilegiada. Sin saberlo (me faltó investigar) presencié un show histórico y sólo para iniciados.

El teatro Cariola, uno de los epicentros de la escena santiaguina del metal extremo, nuevamente recibió a los fanáticos que, desde temprano, repletaron el lugar. Con puntualidad la tarde inició con la presentación de Meridion, cuarteto santiaguino de death metal con una propuesta musical muy personal y con un claro arraigo a elementos históricos autóctonos y del territorio de la zona sur de Chile. Lo evidenciaron en cortes como ‘Cold Primitive Land’, ‘Calafate’ y ‘Selknam’s Cry’, donde los teclados de Condanatore se hicieron cruciales para estructurar atmósferas que renovaron el crudo death metal, donde la aceleración y la carga ruidosa se sublimaban con intervalos pausados dejando una mirada novedosa. La evidencia del íntimo proceso creativo quedó de manifiesto con la interpretación de los siguientes cortes del setlist: ‘Stone of the Desert’ (una novedad inédita de la banda), ‘The Curse of Maquehua’ y ‘Behold Man from Monteverde’ se movieron entre paisajes sonoros atmosféricos repletos de brutalidad y una sensación de frialdad dominante. Siguiendo los lineamientos del lineup de la organización, los treinta minutos de presentación fueron suficientes para tener una muy buena impresión de la calidad compositiva e interpretativa que el cuarteto dispone. Muy recomendados.

La siguiente banda en subir al escenario, cuando el reloj marcaba las 20:30, fue el cuarteto santiaguino Unaussprechlichen Kulten, quienes dieron una contundente muestra de un death metal perverso, oscuro y putrefacto, acorde a sus veintiséis años de carrera. La intro, ‘H.P.L. Wake Up in Walpurgisnacht’ fue la encargada de abrir un sombrío show, donde la turbiedad y lo enigmático se apoderaron del público, numeroso a esa hora. ‘Cultes des Goules’, ‘Dho-Hna Formula’ y ‘Our Almighty Chthonic Lords’, los tres primeros cortes del setlist dejaron en claro que se trata de una muy buena banda de death metal, con una impronta histórica de brutalidad musical, muy en sintonía con bandas como Cannibal Corpse y Obituary, y con una discografía contundente y dominante. ‘Spirals of Acrid Smoke’, ‘Seven Cryptical Books of Hsan’, ‘Lamia Sucuba’ y ‘Die Teufelsbücher’ fueron los elegidos para cerrar la morbosa ceremonia, la rigurosa ejecución del cuarteto es efectiva, adormece y contagia de oscuridad, perversión y muerte. Fueron treintaicinco minutos de decrepito death metal.

A las 21:30, siempre puntual en la producción, fue el momento de lo inesperado y único, de una muestra sobresaliente e insuperable de una historia que, si bien en discografía es acotada, en experiencia y en relación con la escena global del metal extremo es exuberante y próspera, y que quedó de manifiesto con un setlist de jerarquía, de prestigio y que evidenció el estatus de la banda. La historia de Triptykon se cimenta en concordancia con la formación y con el fortalecimiento de la escena del metal extremo global, donde Thomas Gabriel Fischer (Tom G. Warrior) se erige como un hito y sostén de la evolución musical del metal y, sin exagerar, su aporte es determinante. La banda, con un sonido avasallador y dominante, abrió el show con crudeza: ‘Goetia’, ‘Abyss Within My Soul’, ‘Tree of Suffocating Souls’ y ‘Altar of Deceit’ hicieron que los primeros veinte minutos fueran un caos demoledor, donde la seguridad y la calidad en la interpretación, propia de sus años de actividad artística, plasmaran cada corte elegido con rigor y nivel. A continuación, hubo una suerte de intervalo musical, con la ejecución de dos canciones pertenecientes a la discografía de Celtic Frost: ‘Dawn of Megiddo’ y ‘A Dying God Coming Into Human Flesh’, las que subieron la intensidad y se posicionaron como instantes de fascinación comunitaria, donde la nostalgia y el recuerdo fueron absolutos. El cierre, excelso y oscuramente luminoso, estuvo compuesto de los cortes ‘Aurorae’ y por ‘The Prolonging’, aquí las sombras se extendieron y cubrieron el recinto, una lobreguez persistente que nos acompañó hasta el fin del concierto.

Quedó claro que el sentir musical de Tom G. Warrior sigue siendo certero, continúa ejerciendo un poder y un control que va más allá del tiempo transcurrido, y que se presenta como la relación perfecta entre doom, death y gotic y que se mueve a un ritmo propio. En definitiva, se trató de una noche especial, inolvidable y eterna.

Por Felipe Bustamante R.

Fotografías gentileza de Rubén Garate (brutal_pebre_)

 

 

 

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