[Live Review] Cynic & Imperial Triumphant en Chile: La unión perfecta

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“Latin America Tour 2026” – 15 de enero en Club Blondie.

Y llegó el día. Quince de enero, rápidamente, como si los días previos hubieran tenido menos horas, en concordancia con la ansiedad por ver dos gigantes de la escena del metal, el influjo sin duda fue especial y diferente.

Es difícil definir qué nombre de las bandas en cuestión se escribe primero, se pueden lastimar susceptibilidades, frente a semejantes actos musicales con la envergadura que les precede. Sin embargo, el orden de presentación guiará la escritura. Imperial Triumphant, la primera banda en subir al escenario es una gema actual, su luminosidad resplandece desde el año 2005, siendo uno de los actos de vanguardia en la escena del black death técnico y progresivo, personificando a seres antiguos y fantásticos portando sendas máscaras doradas, brillantes y de suyo impactante, con gestos surrealistas y de ensueño. Se convierten, en definitiva, en un elemento más a la performance, aportando una energía visual incontrarrestable y difícil de dimensionar, se erigen como tres portentos arcanos, casi divinos, apuntando al cielo púas resplandecientes que se elevan con fiereza.

 

Su setlist, una acotada muestra de su discografía (dado el cronograma) fue suficiente para enloquecer y fanatizar a los asistentes (la sala del club Blondie evidenciaba un lleno considerable) con un repaso de lo más destacado de su discografía (seis Lp en veinte años, más innumerables Ep, Singles y Demos) creando un ambiente único y personal, siendo brutales y espectrales o sutiles y luminosos según la ocasión lo necesitaba. El show abrió con sendos cortes de su más reciente álbum: ‘Goldstar’, ‘Lexington Delirium’ y ‘Gomorrah Nouveaux’ fueron muestras de dominio, técnica e innovación interpretativa, una suerte de baile fusionado en ritmos metálicos, con saltos estilísticos, todo bajo un paragua brumoso de metal. ‘Devs Est Machina’ fue brutal y rápido, una muestra de black técnico, despiadado y virtuoso. ‘Transmission to Mercury’ mantuvo la fiereza, tanto que sacó mosh, un corte violento, una constatación de black metal inhumano, con luces centelleantes (literal, el bajo se iluminó), plasmando el lado más crudo de la banda. Luego, lo inesperado, un intermedio musical a cargo del bajista, pasajes excelsos y sublimes, plenos en arte creativo pero sumidos en una oscuridad penetrante y mágica. A continuación, otra muestra de rigor musical bajo el nombre de ‘Chernobyl Blues’, un corte endemoniado que subió su intensidad con una enloquecida performance del bajista. ‘Hotel Sphinx’ e ‘Industry of Misery’ se erigieron como pasajes musicales con aires cacofónicos y dispersos, unidos por la calidad de la interpretación y por la jerarquía individual del trío, la que se vuelve colectiva, cortes que fueron la antesala perfecta del final del show. ‘Swarming Opulence’, el elegido para cerrar la presentación fue un ejemplo de black metal denso y endemoniado, el lado más brutal de la banda, sin descanso, penetrante, lacera con lo filoso de cada acorde, las máscaras, con sus puntas al cielo, diferentes, pero con semejanzas estructurales, fueron los ejes de la ceremonia, mística, misteriosa y fascinante. Una hora bastó para consolidar la impronta de Imperial Triumphant, todo un honor haber estado ese día en ese lugar.

A continuación, Cynic, un referente desde un comienzo de su carrera, coincidentes con el inicio de la escena de death metal técnico y progresivo, a pesar de abismos en su trayectoria, alcanzaron cimas estilísticas e interpretativas, que, si bien después devinieron en una propuesta más rock progresivo, su influencia en el death metal es innegable. Con álbumes inmensos en calidad y en técnica, con extremos marcados entre death thrash y otros más rock fusión progresivo, siempre destacando y siempre curiosos por entregar más, por crear una especie de nuevo paladar musical; en este show, seguir al portento neoyorquino no será nada sencillo, porque las diferencias marcadas y evidentes de cada propuesta fueron determinantes para dejar una premisa, estar preparado para todo.

Su setlist fue, a todas luces, una muestra de lo que la banda logró construir en dos momentos históricos diferentes, 1993 con “Focus” y 2008 con “Traced in Air”, dos álbumes cargados de melancolía y talento. El show que presentó Cynic puede dividirse en dos momentos muy marcados: las primeras ocho canciones y las últimas cuatro, más un intermedio de dos cortes acústicos.

‘Sentiment’, ‘Integral Birth’, ‘Veil of Maya’, ‘Evolutionary Sleeper’, ‘The Unknown Guest’, ‘Celestial Voyage’, ‘Adam’s Murmur’ y ‘The Space for This’ fueron la evidencia de la trayectoria, metal progresivo, pesado, con una voz sintetizada espectral la que interactuó con pasajes de una voz gutural demoledora, todo bajo un aire progresivo y de vanguardia, con muchas luces interpretativas y con un aura sinigual, una suerte de orden atávico relacionado con el origen, con un carácter épico propio, contundente, con una batería pesada y precisa, con cuerdas virtuosas y con voces intercaladas que evidencian ferocidad y dulzura, la influencia del death metal se relaciona armónicamente con el profundo afán progresivo, casi jazzístico, aceleración y densificado. Es un verdadero lujo musical.

 

‘Wheels Within Wheels’, un corte acústico, y ‘Cosmos’, cover de la banda Portal, fueron una suerte de intermedio contemplativo y meditativo, fascinante en la suavidad y en la calidez de la interpretación, con Paul Masvidal en solitario sobre el escenario fluyendo en un afán propio de una suerte de guía espiritual, devino en un muy buen momento musical.

 

El final fue un viaje por el lado primigenio de la banda: ‘Textures’, ‘I’m but a Wave to…’, ‘Uroboric Forms’ y ‘How Could I’ cerraron una noche especial y brutal, llena de familiaridad y con reminiscencias a historias y anécdotas de los comienzos de una escena, así como a la relación con la vida personal de cada asistente al show. Cynic es una narración que se mantiene en lo alto, que perdura y que no vislumbra un final cercano. La noche fue un viaje por lo más innovador e inesperado del metal extremo.

 

Review por: Felipe Bustamante R.

Fotografías gentileza de: Francisco Aguilar A / @franciscoaguilar.ph

 

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