[Live Review] Dirkschneider en Chile: El regreso del corazón metálico

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Martes 28 de abril – Teatro Cariola

Otra jornada más de buen metal en esta extensísima cartelera musical que, en el fondo, se agradece… aunque no hay bolsillo que aguante. Teatro Cariola abre nuevamente sus puertas para una nueva jornada de metal, pero esta fecha es especial: marca el retorno, después de casi un año y medio, de un prócer de la música pesada. Dirkschneider, el proyecto del gran Udo Dirkschneider, ha estado reviviendo los clásicos de su etapa en Accept, y llega nuevamente acompañado por otro gigante: Peter Baltes en las cuatro cuerdas. Un lujo que perfectamente vale la pena repetirse. Junto a ellos, una de las bandas que últimamente ha dado que hablar: Force, un power trío de jóvenes adictos al glam y al hard rock de los alocados ochenta. También diría presente una de las cartas principales del heavy metal nacional: Letalis. Una jornada que promete ser memorable y que, sin duda, quedará en la retina y en el alma de quienes estuvimos ahí.

A eso de las 19:30 salta al escenario Force, una novel banda de tres chicos que apenas tienen la edad legal suficiente para emborracharse, pero que ya cargan con un logro mayor: ganar una batalla de bandas que los llevará, en su versión 2026, al mismísimo Wacken Open Air representando a nuestro país. Lo que mostraron fue un despliegue potentísimo, evocando la vieja gloria del glam rock ochentero y generando una especie de déjà vu hacia aquellos años de desenfreno, de ese rock californiano cargado de excesos. De la mano de su frontman y guitarrista, el autodenominado Stand Boy, cultivan un glam/hard rock muy en la vena del viejo Mötley Crüe, combinando fuerza, juventud y una técnica vocal que sorprende. No reinventan la rueda, pero la hacen girar con convicción. Abrieron con “All False”, un golpe directo: riffs pegajosos que te obligaban a mover el pie de forma inconsciente y a intentar corear canciones que, probablemente, escuchabas por primera vez. La complicidad con Camila tras la batería de pegada firme y mucho estilo y con Hans en el bajo, dándolo todo, terminaba de cerrar un conjunto sólido.El set continuó con “Speed”, “Sexrider” y “Dance To Rock”, para cerrar con broche de oro con el single que los lanzó al mapa: “Shine To Me, Bitch”. Una presentación breve, sin sobresaltos, pero tremendamente efectiva, de esas que te dejan con ganas de más. Lamentablemente, por la hora, no había mucha gente en el recinto, pero los presentes pudimos disfrutar de toda la potencia del viejo glam tocado como corresponde.

A eso de las 20:15 horas sale a escena Letalis, banda que se ha ganado con justicia un espacio dentro del heavy metal nacional. Liderados por la incombustible Jackilling Jara, dueña de un registro vocal poderoso y una puesta en escena llena de temple, demuestran que el poder femenino ruge con fuerza dentro de un estilo históricamente considerado quizás machista, derribando mitos sin necesidad de discursos. Abrieron su set con “Sigo aquí sin huir”, seguido de “Veneno de escorpión”, “Fiera de acero” e “Insoportable Speed”, mostrando el notable nivel al que ya nos tienen acostumbrados. Cuesta, incluso, ser completamente objetivo al presenciar ese despliegue de heavy metal real, directo y sin adornos. La banda además anunció que estará presente, nada menos que en Keep It True el próximo año, uno de los festivales más importantes si no el más dentro del heavy metal underground a nivel mundial. Un logro que habla por sí solo y que se siente como un orgullo compartido. Ya en el cierre, Jackie hace partícipe al público con el coro de uno de los himnos de la banda: “¡Fuego, fuego, fuego!”, desatando la respuesta inmediata de los presentes en “Escupe Fuego”, que sirvió como broche final para una presentación cargada de actitud y, por, sobre todo, de verdadero heavy metal.

Ya es la hora señalada y uno de los grandes del estilo está ahí, presente nuevamente frente a su público: Udo Dirkschneider de vuelta en nuestro país, en el marco de su gira “Balls To The Wall 40th Anniversary”, acompañado como mencioné anteriormente por uno de sus principales camaradas de armas, Peter Baltes, quien fuera parte fundamental de algunos de los discos más importantes de Accept. El arranque fue con el intensísimo “Fast as a Shark”, aunque, siendo justos, no sonó tan demoledor como uno esperaría. La voz de Udo se percibe más desgastada algo inevitable a estas alturas y ahí aparece la primera tensión de la noche: el paso del tiempo frente a un legado que exige lo máximo. Sin embargo, lo que pierde en filo lo compensa con actitud, manteniendo intacto el ímpetu y esa forma tan característica de azotar con su metal. Continuaron los golpes a la nostalgia con “Living for Tonite”, “Midnight Mover”, “Breaker” y “Flash Rockin’ Man”, llevándonos a viajar en el tiempo y reafirmando esa figura de comandante que, pese a los años, sigue firme al frente.
“Metal Heart” latía nuevamente con fuerza, desatando una intensa emoción entre quienes casi repletaban el recinto. Los mismos acordes, el mismo sentimiento de los años de gloria frente a nosotros. Simplemente emocionante. Otro de los momentos altos de la noche fue “Breaking Up Again”, interpretado por Peter Baltes, quien demuestra conservar un registro vocal más que respetable, muy cercano a la versión original del disco Breaker (1981). Un regalo que no estuvo presente en el setlist de 2024 y que se sintió como un guiño directo a los más fanáticos. Luego llegaba el bloque más esperado: la ejecución íntegra de “Balls To The Wall”, un homenaje que lleva años recorriendo el circuito y que, sinceramente, se agradece. El tema homónimo, coreado con furia por todos, se siente como una verdadera oda que ya en 1983 advertía casi como un oráculo muchas de las tensiones que hoy siguen vigentes. El recorrido continuó con “London Leatherboys”, “Fight It Back”, “Head Over Heels”, “Losing More Than You’ve Ever Had”, “Love Child” y “Turn Me On”, manteniendo una conexión constante con el público. Este bloque cierra con bombazos “Losers and Winners”, uno de los temas más representativos, de esos que te invitan a romper la voz cantando a todo pulmón. A eso se suman verdaderas ráfagas de heavy metal como “Guardian of the Night”, para finalmente dar paso al cierre de esta etapa con “Winterdreams”. Ya de vuelta de su primer y único encore, nos sorprenden con otro de sus más grandes himnos: “Princess of the Dawn”, seguido por “Up to the Limit”, para cerrar una inolvidable presentación con “Burning”.

Una noche cargada de nostalgia, pero también de acero. Porque si bien la voz de Udo Dirkschneider ya no es la misma, lo que se mantiene intacto es la actitud, las ganas y ese espíritu rebelde que parece ir de frente contra el tiempo. No se trata de revivir el pasado, sino de mantenerlo vivo, y en esa misma línea, desde la energía joven de Force, pasando por la solidez del heavy metal nacional de Letalis, hasta la vigencia de Dirkschneider, la jornada terminó siendo una muestra clara de que el metal sigue respirando en todas sus formas. Porque al final, más allá del paso del tiempo, este legado aún pesa… y ese corazón metálico sigue latiendo.

P0r Octavio Ramos

Fotografías por Rubén Garate (@brutal_pebre_ en Instagram).

 

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