[Live Review] Smith/Kotzen: Entre la técnica y el alma
Domingo 19 de abril 2026 Teatro Coliseo
Fría tarde de domingo y, nuevamente, se nos viene una jornada de esas que marcan a cualquier amante de la música ejecutada a la perfección… una verdadera conjunción de astros, pero de la guitarra. Ver a dos leyendas juntas es una oportunidad única a la que no podíamos quedar fuera. El debut en Chile de la dupla Smith/Kotzen, en el marco de su gira Black Light / White Noise, nos presentaba a un supergrupo conformado por Adrian Smith, una leyenda viviente que no necesita mayor presentación, y por otro lado Richie Kotzen (Mr. Big, Poison, The Winery Dogs, entre otras), otro prodigio de las seis cuerdas. Uno con el legado del metal más puro y el otro con una libertad musical absoluta. Junto a ellos, una de las cartas nacionales Fahrenheit, quienes están de vuelta para mostrar todo su Hard Rock con sello propio. Sin duda, una jornada que difícilmente olvidaremos.
A eso de las 19:30 horas salta en escena Fahrenheit en un Teatro Coliseo que los recibía con un buen marco de público, el cual poco a poco comenzaba a crecer. Abrieron rápidamente con “King of the Night”, enganchando de inmediato al respetable, que ya contaba con su fanaticada propia, pero también con nuevos oyentes (me incluyo), quienes presenciaban por primera vez todo el poderío y desplante sobre el escenario.
Destacó especialmente su frontman, Christopher Thomson, con un registro impecable y de primer nivel, llegando a las notas altas con aparente facilidad, además de un afiatamiento que evidencia años de trayectoria. Con tres discos de larga duración bajo el brazo y más de 25 años de carrera, la banda mostró todo el peso de su Hard Rock, ejecutado como corresponde. Siguieron temas como “Voodoo Negra”, “Toxic Love”, “Love Lovin’ You” y “Unleash the Love”, encendiendo a un público que, a esas alturas, ya estaba completamente entregado a esa máquina de riffs que es JP Lewin. Ya cerca del cierre, apareció el clásico “Nuevos Tiempos”, coreado con fuerza por los asistentes, un verdadero himno que nos llevó a la nostalgia de los primeros años de la banda y a su consagración. Gracias a esta producción, lograron posicionarse como banda revelación, incluso con este tema dentro del listado de los más pedidos de MTV en su momento. Finalmente, cerraron con “Vuelvo a Vivir”, concluyendo una presentación sólida que logró resumir, en casi media hora, una trayectoria exitosa.
Ya a la hora señalada se apagan las luces y suena el tema “Bad Company”, temazo del mismo nombre de la banda liderada por el gran Paul Rodgers, tremenda apertura de lo que se nos venía encima… Luego salta a escena la dupla de Smith/Kotzen, ovacionada por un gran marco de público que ya casi repletaba el recinto y que sabía que esta jornada se vendría intensa, por decir lo menos. Partiendo con “Life Unchained”, del disco Black Light / White Noise (2025), el cual los trae de gira por Sudamérica, se dio el pie para desatar todo el Hard Rock de la dupla, pero con una fuerte herencia de blues y soul, mostrando en conjunto la elegancia y virtuosismo de Adrian Smith frente al estilo blusero y todo el feeling aportado por Richie Kotzen. Cuando sus guitarras se cruzan, no compiten, sino que se equilibran entre sí, enganchando de inmediato a un público que, incrédulo, presenciaba el show. Siguiendo con esta verdadera clase magistral, continuaron temas como “Black Light”, “Wraith”, “Glory Road” y “Hate and Love”, dando forma a una presentación cada vez más sólida. Cabe destacar la calidad vocal de Adrian Smith, que personalmente no conocía, así como lo buen frontman que resulta ser, marcando distancia con la calma y precisión que proyecta cuando toca con Iron Maiden. Aquí hubo una comunicación constante con el público, demostrando ser un músico cercano y comprometido con sus fans, lo cual se agradece, potenciándose además con la voz de Richie Kotzen, que aporta un matiz más soul y callejero, llevando el show a transformarse en una verdadera experiencia musical, más que en un simple concierto.
Debemos destacar también a la gran bajista brasileña Julia Lage, dueña de un virtuosismo firme y una actitud en escena que elevó la base rítmica del show, aportando carácter y precisión junto a la dupla de guitarras. Asimismo, Bruno Valverde en batería fue el encargado de fusionar todo con una sólida ejecución tras los tambores. Continuando con la presentación, aparecieron temas como “Blindsided”, “Taking My Chances”, “Outlaw”, “Darkside”, “Got a Hold on Me” y “White Noise”, reafirmando el afiatamiento constante que veníamos presenciando a lo largo del show, el cual, más que un concierto, se transformaba en una verdadera clase magistral de cómo sentir el rock en su esencia.
Ya en la recta final, comenzaron a despedir la presentación con temas como “Scars” (verdadero clásico), “Running” y “Solar Fire”, dejando en evidencia algo innegable: más que una dupla, son dos formas de entender el rock que logran encontrar un punto medio perfecto. Pero esto no podía terminar de cualquier manera, sino de forma espectacular, como lo fue el cierre con “You Can’t Save Me”, de la etapa solista de Richie Kotzen, proveniente del disco Into The Black (2006), ejecutada con el alma, y “Wasted Years”, uno de los mejores temas de Iron Maiden, coreada por todos los presentes, cerrando una presentación que, sin duda, marcó a fuego a quienes fuimos parte de esta experiencia.
Una noche donde Fahrenheit dejó en alto el Hard Rock nacional y Smith/Kotzen terminó de elevar la jornada a otro nivel, demostrando que cuando el talento y el feeling se cruzan, el resultado es simplemente demoledor. Lo vivido no fue solo un concierto: fue una descarga de música en su estado más puro, de esas que marcan y no se olvidan.
Por Octavio Ramos
Fotografías por Lukas Cruzat

























