[Live Review] Tankard en Chile: El ataque etílico del Thrash Metal alemán

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Domingo, 26 de abril de 2026 – Club Blondie

¿Quién dijo que los domingos eran aburridos? La jornada prometía romper cualquier rutina: una cita obligada para los bangers adictos al tuca-tuca, el mosh, el stage diving y, por supuesto, la cerveza. Tankard regresaba a Chile en el marco de su gira “Kings of Beer Over Latin America Tour 2026”; el lugar elegido fue el Club Blondie, un espacio acertado para la ocasión, tanto por el sonido como por la cercanía que logra la banda con el público. La banda reafirma así su lugar como una de las leyendas del thrash teutón y miembro del selecto grupo de los Big Four alemanes. La misión de abrir los fuegos recaía en los melipillanos de Disaster, una elección más que acertada para calentar una noche que desde ya se anticipaba como una verdadera celebración.
A eso de las 20:00 horas salta a la cancha Disaster, una de las agrupaciones más sólidas de la escena nacional, con varios discos y un largo historial de batallas en vivo. Cultores de un Thrash Metal aguerrido, más cercano a la escuela de la Bay Area que al sonido europeo, la banda demuestra que cantar en español no es una limitante, como aún creen algunos, sino una herramienta que fortalece su identidad y conexión con el público. El arranque fue sin concesiones: “Escalada de Violencia” desató los primeros brotes de caos, encendiendo el mosh mientras, poco a poco, el Club Blondie comenzaba a llenarse.

El desplante de Carlos Muñoz al frente, dueño de una voz poderosa y reconocible, fue clave para empujar la intensidad, llamando constantemente al descontrol y al espíritu más visceral del Thrash Metal. La arremetida continuó con clásicos como “Criaturas del Mal”, “Atormentado” y “Vigilados”, elevando la temperatura de un público que ya respondía agradecido. Pero el punto más alto llegaría con “Motosierra del Infierno”: la aparición de la máquina sobre el escenario, lanzando humo y acompañada de un riff que imitaba su rugido, terminó de desatar un moshpit simplemente brutal. Más allá de un leve problema técnico en una de las guitarras durante los primeros minutos, la presentación jamás perdió fuerza ni convicción. La banda se sostuvo en base a actitud, oficio y una ejecución filosa que reafirma por qué son un nombre imprescindible del circuito nacional. El cierre con “Genocidio” y el himno “Thrash Metal” terminó por sellar una presentación demoledora. Un acierto total de producción: Disaster no solo cumplió, sino que dejó la vara alta con un show honesto, potente y desbordado de energía.

A eso de las 21:00 horas, las luces se apagan y el Club Blondie estalla en un solo grito: Tankard ya está en escena. Sin preámbulos, la banda desata la fiesta con “One Foot in the Grave”, y el caos se vuelve inmediato: un moshpit pocas veces visto comienza a tomar forma mientras el público se entrega sin resistencia al desenfreno del Thrash Metal alemán. Al frente, Gerre encarna a la perfección el espíritu del Alcoholic Metal: cercano, lúdico y completamente desinhibido. A diferencia de otros frontman del género, su figura no se construye desde la distancia, sino desde la complicidad; es el reflejo del banger promedio, ese que fácilmente podría estar compartiendo una cerveza en la esquina antes del show. Junto a él, Frank Thorwarth en el bajo, ambos miembros originales, sostienen el legado de una banda que, tras más de cuatro décadas de carrera, sigue haciendo del thrash una celebración sin filtros, de principio a fin.

La fiesta continuaba sin tregua. Tankard encadenaba temas como “The Morning After”, “Rapid Fire”, “Ex-Fluencer” y “Need Money for Beer”, sosteniendo un ritmo implacable donde los riffs galopantes y el mosh no daban respiro. Lejos de ser una simple sucesión de canciones, cada bloque empujaba un poco más al público hacia ese estado colectivo de euforia que solo el thrash bien ejecutado puede generar. Entre tema y tema, Gerre se mostraba cercano y genuinamente agradecido, interactuando con un público chileno que hace tiempo carga con la reputación de ser uno de los más intensos del circuito. Su forma de comunicarse como si todos compartieran una jarra de cerveza en confianza reforzaba esa sensación de complicidad total entre banda y audiencia. El show avanzaba sin perder fuerza con cortes como “Rectifier”, “Rules for Fools”, “Time Warp”, “Beerbarians”, “Die With a Beer in Your Hand” y “Octane Warriors”, todos coreados de principio a fin. El sonido, por su parte, se mantuvo sólido y potente, con apenas un pequeño sobresalto técnico que la banda supo sortear sin afectar el desarrollo, demostrando el oficio de décadas sobre el escenario.

Uno de los momentos más memorables llegó cuando Gerre interactúa con una pareja del público, bromeando sobre si la novia se llamaba “Cerveza”, lo que dio paso inmediato a “A Girl Called Cerveza”. La respuesta fue instantánea: el Club Blondie explotó nuevamente en un caos festivo, con un público completamente entregado a esa mezcla de alcohol, velocidad y desenfreno que define el ADN de la banda. El tramo final no bajó la intensidad. “Chemical Invasion” y “Zombie Attack” golpearon con fuerza, desatando nuevos episodios de mosh incontrolable mientras la banda observaba, casi con satisfacción, el caos que ellos mismos habían provocado. Tras una breve salida, el bis selló la noche con “R.I.B. (Rest in Beer)”, “Alien” y el infaltable “(Empty) Tankard”, cerrando una presentación que tuvo de todo: cerveza, riffs afilados, descontrol y una sátira constante que transforma cada canción en una invitación abierta a tomar sin parar.

Porque si algo dejó claro Tankard en su regreso a Chile es que lo suyo no es solo música, es una forma de vida. Una donde el thrash metal se vive sin filtros, entre cerveza, sudor y hermandad. No importa cuántos años pasen ni cuántas veces pisen este lado del mundo, la fórmula sigue intacta: riffs afilados, actitud irreverente y un público que responde con la misma intensidad. Lo de esta noche en el Club Blondie no fue solo un concierto, fue una celebración desatada, y si en un futuro cercano Tankard llega a tu ciudad, no dudes en unirte a la fiesta.

Por Octavio Ramos

Fotografías por Rubén Garate (@brutal_pebre_ en Instagram).

 

 

 

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