[Live Review] Horna: una noche de oscuridad, blasfemia y black metal inmisericorde
Sala RBX, martes 20 de octubre
La tarde se presentó acorde a la naturaleza del evento: fría, lluviosa, oscura y cerrada, como si el clima supiera que esta jornada estaba destinada a recibir a una de las agrupaciones fundamentales de la segunda ola del black metal. La expectativa era clara: se trataba del momento de Horna, era la hora de la oscuridad, de esa profunda oscuridad que define la esencia del género. En el ambiente se respiraba la sensación de estar frente a una cita especial, una reunión marcada por la crudeza, la vehemencia y el carácter anticristiano de una de las bandas más representativas del black metal finlandés. La gira latinoamericana Spell of the Black Flame Tour llegaba a Chile por primera vez, convirtiendo la jornada en una instancia imperdible para los seguidores de esta expresión extrema del metal.
Throne of Evil, cuarteto oriundo de Antofagasta, fue el encargado de abrir la jornada con una propuesta demoledora, cruda, feroz e inmisericorde. Veinte años de historia respaldan a una agrupación que entiende el black metal desde su expresión más directa, sin concesiones ni dobles lecturas. Su presentación fue breve, pero intensa, con la suficiente contundencia para demostrar que eran merecedores del escenario y de la instancia. La banda desplegó un sonido oscuro y agresivo, en sintonía con el espíritu de la jornada, construyendo un recorrido que impactó por su violencia y determinación.
Lamentablemente, fueron pocos quienes pudieron disfrutar de esta presentación, que tuvo en su brevedad una de sus principales limitaciones. Sin embargo, la intensidad del repertorio permitió apreciar una propuesta sólida, conectada con las expresiones más crudas del género y con una identidad que no necesita adornos para manifestarse. Return to Nigredo, Grito de Odio Ahogado en el Bosque, Máscaras Negras, Death Trip to a Miracle y Selknam conformaron un setlist directo y sin fisuras, una descarga que dejó en evidencia la experiencia acumulada por la agrupación. Uno de los buenos shows de este 2026, en plena sintonía con lo más excelso del black metal.
Dies Irae tomó el relevo con una presentación fenomenal, treinta minutos de intensidad sostenida que confirmaron el nivel de una banda que merece mayor atención. Desde los primeros pasajes, la agrupación dejó en claro que su propuesta no tenía espacio para las pausas innecesarias: cada tema fue una nueva demostración de fuerza, oscuridad y contundencia. El recorrido avanzó con una circularidad que atraviesa su música, una sensación de movimiento constante que envuelve al oyente y conduce la presentación hacia una espiral de destrucción y aniquilación.
Epifania y Uroboro dieron inicio a un recorrido que mantuvo un nivel sobresaliente, seguido por Nocturna Reverencia (el Vuelo de Ankatu), El Vortex de los Mil Demonios, Diabolico Funeral Sepultando al Nazareno, 13 Saturno y Desde el Trono. La sucesión de canciones sostuvo una intensidad que no decayó, con una propuesta compacta y demoledora. Cada corte aportó a la construcción de un espectáculo que destacó por su cohesión y por la capacidad de mantener la tensión durante toda la presentación. No hubo fisuras en estos treinta minutos: Dies Irae entregó un show buenísimo, una muestra de oficio y convicción que la posiciona como una agrupación que hay que seguir. Una banda de élite, cuya presentación fue uno de los grandes momentos de la jornada.
Finalmente, llegó el turno de Horna, protagonistas de una noche que tenía en su presentación el acontecimiento central. La primera visita a Chile de esta agrupación finlandesa, en el marco de la gira Spell of the Black Flame Tour, representaba una oportunidad largamente esperada para quienes siguen el black metal en sus expresiones más radicales. Y la respuesta estuvo a la altura de las expectativas: los primeros tres cortes fueron demoledores, una descarga de black metal inmisericorde y anticristiano que estableció de inmediato el carácter de la presentación. Con Muinaisten alttarilta, Kun synkkä ikuisuus avautuu e Hymni I, Horna desplegó esa esencia oscura que ha marcado su trayectoria. La cuarta canción introdujo un pasaje más lento, donde el bajo adquirió protagonismo y permitió apreciar otra dimensión de su propuesta, cercana a un rock de raíz black metal, clásico en su concepción, pero sin abandonar la identidad de la agrupación. Los temas siguientes mantuvieron la intensidad y profundizaron esa experiencia difícil de describir desde la simple enumeración de recursos musicales: Horna es black metal en esencia, una expresión que se sostiene en su carácter, su atmósfera y su capacidad para envolver al público.
El tramo final fue sencillamente inigualable. Kuoleva lupaus, Hymni V, Tappakaa Kristus! y Örkkivuorilta coronaron una presentación que permitió dimensionar el nivel y la personalidad de la banda. El público respondió fascinado por la vehemencia de la ejecución y por ese ritmo pegajoso que el black metal puede alcanzar sin perder su oscuridad ni su agresividad. Horna demostró que la crudeza no está reñida con la capacidad de generar una conexión intensa con quienes escuchan, y que su propuesta conserva una fuerza particular cuando se manifiesta sobre el escenario.
La jornada reunió tres expresiones distintas, pero coherentes con el espíritu de una noche consagrada al black metal. Throne of Evil aportó la crudeza y la experiencia de una agrupación nacional con veinte años de historia; Dies Irae sorprendió con treinta minutos demoledores y una presentación sin fisuras; y Horna cumplió con el peso de su nombre, ofreciendo una descarga oscura que justificó la expectativa generada por su primera visita al país.
Una noche fría y lluviosa, como correspondía, en la que la oscuridad dejó de ser una imagen para convertirse en el hilo conductor de cada presentación. Tres bandas, tres maneras de entender el género y una misma convicción: el black metal conserva su capacidad de golpear, incomodar y fascinar. Horna ya tuvo su encuentro con Chile, y quienes fueron parte de esta jornada pudieron presenciar una muestra contundente de su carácter y de su lugar dentro de la historia del género.
Por Felipe Bustamante
Fotografías por Rubén Garate @brutal_pebre_



















