[Live Review] Anette Olzon hizo vibrar a sus fans chilenos en una noche cargada de emoción

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Bajo la lluvia santiaguina, la exvocalista de Nightwish protagonizó una jornada marcada por los recuerdos, la potencia vocal y la conexión con un público que esperaba reencontrarse con una de las voces más reconocibles de la historia reciente del metal sinfónico. La lluvia acompañó la noche del jueves 8 de octubre en Santiago, pero no fue impedimento para que los seguidores del metal se reunieran en Onaciu para recibir a Anette Olzon. La cantante sueca, recordada por su paso por Nightwish, regresó a Chile con su Singing Nightwish Tour, una presentación centrada en las canciones que interpretó durante su etapa con la agrupación finlandesa. Una noche que, pese a los atrasos y los cambios en la programación, terminó convirtiéndose en un encuentro profundamente emotivo.

La jornada comenzó con Carmesí, una banda enmascarada que llamó la atención por una propuesta que cruza elementos del metal con voces guturales y pasajes más eclécticos. Su presentación fue breve, condicionada por los retrasos acumulados, pero dejó ver una identidad propia y una propuesta que merece seguirse de cerca.

Luego fue el turno de Cabaret Burdel, que destacó por un sonido sólido y un frontman de voz potente, capaz de desenvolverse con seguridad entre agudos y falsetes. Al igual que la agrupación anterior, su actuación tuvo que ajustarse a los tiempos, dejando la sensación de que había espacio para mostrar mucho más.

Instinctus tomó el escenario a continuación con una formación compuesta por batería, guitarra y dos vocalistas que incorporan registros líricos. Su comienzo fue algo contenido, pero poco a poco encontraron mayor firmeza. Con la sala ya repleta y la expectación creciendo ante lo que vendría, la banda se preparaba para interpretar una canción dedicada a los animales; sin embargo, los horarios terminaron por impedirlo y tuvieron que abandonar el escenario antes de completar lo previsto. Un momento desafortunado para una agrupación que buscaba compartir algo especial con el público.

El reencuentro con la voz de una época:

Finalmente, llegó el momento más esperado. Anette Olzon apareció en escena acompañada por una banda sólida, dispuesta a recorrer parte del repertorio que marcó su paso por Nightwish. Desde los primeros acordes de Storytime, quedó claro que la noche estaría dedicada a recuperar canciones que permanecen vivas en la memoria de sus seguidores.
La respuesta del público no tardó en hacerse sentir. Temas como 7 Days to the Wolves, Amaranth y Ghost River hicieron vibrar a los fanáticos chilenos, que encontraron en cada interpretación una oportunidad para volver a conectar con una etapa importante del metal sinfónico. Olzon no necesitó recurrir únicamente a la nostalgia: su presencia escénica y una voz potente, capaz de transitar con soltura entre pasajes delicados y momentos de mayor intensidad, sostuvieron el espectáculo de principio a fin. Uno de los momentos más conmovedores llegó con Meadows of Heaven. La interpretación adquirió un carácter íntimo y emotivo, generando una atmósfera especial en Onaciu. Lejos de la intensidad de los temas más enérgicos, la canción permitió apreciar la sensibilidad de Olzon y la manera en que su voz puede transmitir fragilidad y fuerza al mismo tiempo. Fue uno de esos instantes en los que el repertorio deja de ser solamente una sucesión de canciones y se transforma en un recuerdo compartido entre artista y público. El recorrido también incluyó piezas como Escapist, Sahara, Song of Myself y Scaretale, mostrando distintas facetas del período de Olzon en Nightwish, desde los pasajes melódicos hasta las composiciones más teatrales y oscuras. La selección permitió recorrer distintas dimensiones de aquella etapa, sin perder de vista el vínculo que todavía une estas canciones con sus seguidores. A su lado, el bajista Filipe Duarte aportó solidez y presencia a una formación que acompañó con precisión cada cambio de intensidad. En la batería, Kiko Lopes, un músico de trayectoria y un nombre con peso propio en la escena, entregó una base firme para sostener el repertorio. La combinación funcionó con naturalidad, dando espacio a la voz de Anette sin restarle fuerza al conjunto. El cierre con Last Ride of the Day elevó nuevamente la energía de la sala y dejó a los asistentes con la sensación de haber sido parte de una celebración que iba más allá de la interpretación de grandes canciones. La presentación tuvo sus contratiempos, especialmente durante la programación de las bandas nacionales, pero el encuentro principal logró concentrar la emoción y la complicidad que el público había ido a buscar. Uno de los gestos más significativos llegó después del concierto. En lugar de retirarse rápidamente, Anette Olzon se quedó durante largos minutos firmando recuerdos y tomándose fotografías con sus seguidores. Filipe Duarte y Kiko Lopes también se acercaron a conversar con los asistentes, mostrando una disposición cercana que prolongó el encuentro mucho después de que terminara la música. En una escena donde los conciertos suelen medirse por la intensidad del sonido, el repertorio o la respuesta de la audiencia, ese contacto directo terminó siendo parte esencial de la noche. La cercanía de los músicos permitió que los fanáticos no solo se llevaran las canciones de regreso a casa, sino también un recuerdo personal de quienes estuvieron sobre el escenario.

La visita de Anette Olzon a Onaciu dejó una noche de contrastes: una jornada lluviosa, una programación ajustada por los retrasos y, finalmente, una sala llena de seguidores dispuestos a reencontrarse con una voz que forma parte de la historia reciente de Nightwish. Entre la potencia de los clásicos y la sensibilidad de Meadows of Heaven, la cantante logró conectar con el público chileno desde un lugar genuino. Porque hay canciones que sobreviven al paso de los años y siguen encontrando un espacio en la memoria de quienes las hicieron suyas. En Santiago, bajo la lluvia, Anette Olzon volvió a darles vida y convirtió ese reencuentro en una celebración cargada de emoción, cercanía y metal sinfónico.

Setlist for Anette Olzon concert at Onaciu in Santiago, Chile octubre 8, 2026, as part of her Latin America Tour:

1. Storytime (Nightwish cover)

2. 7 Days to the Wolves (Nightwish cover)

3. Ghost River (Nightwish cover)

4. Amaranth (Nightwish cover)

5. Rest Calm (Nightwish cover)

6. Escapist (Nightwish cover)

7. Last of the Wilds (Nightwish cover)

8. Slow, Love, Slow (Nightwish cover)

9. Meadows of Heaven (Nightwish cover)

10. Sahara (Nightwish cover)

11. Song of Myself (Nightwish cover)

12. Scaretale (Nightwish cover)

13. Rapture

14. Last Ride of the Day (Nightwish cover)

 

Por Luis Jara Gajardo

Fotografías gentileza de @unskilledrock.raw

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