[Live Review] Iron Maiden en Chile: La máquina imparable del metal.

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31 de octubre de 2026. Primera fecha de dos.
Estadio Nacional. Bandas invitadas: Nuclear y Mammoth

Esta vuelta de Maiden a nuestro país vino a ser la onceava visita sumando un total de catorce presentaciones. Recordemos que en el año 2024 también tocaron dos veces en el Estadio Nacional y en el 2019 hubo una presentación en el Movistar Arena (ahora Santander Arena) y una en el Estadio Nacional. Y lo más probable es que Maiden vuelva a Chile en un par de años. Bruce Dickinson fue claro al respecto cuando dijo “We are not going anywhere” dando a entender que la banda tiene para rato. Y cuando llenas estadios noche tras noche ¿por qué habrías de parar? Pues bien, esta gira que partió el 2025 venía a celebrar los 50 años de historia de Maiden. 50 años. Piensen en eso por un momento. ¡Es toda una vida! Y para celebrar en grande la banda prometió para esta gira sólo clásicos de la época 1980-1992 que abarca nueves discos; los siete clásicos absolutos que parten con el disco homónimo y terminan en Seventh Son of a Seventh Son más No Prayer for the Dying y Fear of the Dark. Es interesante notar que en el setlist no había ni un tema de No Prayer for the Dying y es de entender cuando ese trabajo es considerado como uno de los más malos de la banda.

La presentación partió como es costumbre con la pista del clásico de UFO Doctor Doctor para luego dar paso a la pista de The Ides of March y finalmente entrar de lleno la banda con Murders in the Rue Morgue. De ahí para adelante fueron clásicos tras clásicos como Wrathchild, Killers, Phantom, of the Opera y The Number of the Beast. Luego vinieron los temas Infinite Dreams, Powerslave y 2 Minutes to Midnight. En lo personal disfruté muchísimo con Rime of the Ancient Mariner, Seventh Son of a Seventh Son y Hallowed be Thy Name, tres temas que son verdaderas obras musicales llenas de matices, giros inesperados, cambios de velocidad y monumentales solos de guitarra. Para no cansar con canciones tan largas Run to the Hills y The Trooper se intercalaron entre medio y luego de Hallowed vino el tema Iron Maiden para cerrar el show. Luego la banda volvió al escenario para interpretar Aces High, Fear of the Dark y Wasted Years.

Es importante destacar que cada canción venía acompañada de llamativas visuales que se proyectaban tras la banda y a los costados habían dos pantallas gigantes. Hubo también pirotecnia y llamaradas de fuego que se hicieron presente en algunos temas. También hubo pirotecnia en la cancha y hasta en el sector de Andes a pesar de que bien se sabía que Bruce Dickinson había pedido expresamente que no prendieran bengalas en el show. No le hicieron caso y hubo bengalas y Dickinson se molestó un poco pero no paró el show ni nada parecido, aunque sí dijo al referirse a uno de los rebeldes “go break his arm” ¡Québrenle el brazo! Cuando finalizó el show dio la gracias a todo el mundo y con un “have a great life except the people with the flares, you can fuck off and die!” se dio por finalizado el show de dos horas y 10 minutos. Como es la costumbre y la tradición el outro fue el tema Always Look on the Bright Side of Life de los irreverentes Monty Python.

En cuanto a la ejecución Maiden demostró que aún está en condiciones de brindar un show espectacular a pesar de que todos sus miembros o tienen 70 años o se acercan muy rápidamente a esa edad. Un miembro que se extrañó fue Nicko McBrain que como bien muchos sabrán se retiró de la banda hace un tiempo. El tiene actualmente 74. Llegó a reemplazarlo Simon Dawson que es el baterista de la banda British Lion, proyecto del bajista de Maiden Steve Harris. Aunque escuché por ahí que las interpretaciones de Dawson de los grandes cásicos no lograban convencer del todo la verdad es que yo sentí que el tipo cumplió con la pega al menos.

En resumen, un show redondo que de seguro cumplió con las expectativas de los asistentes, los miles y miles de asistentes repartidos en una amplio rango etario. Habían fans por encima de los sesenta años y muchos niños que no pasaban de los 10 años y que de seguro era primera vez que veían a Maiden. Todo esto no es nada nuevo en todo caso ya que es usual ver esta diversidad en recitales de Maiden. Del nieto hasta el abuelito disfrutando y saltando al son de The Trooper, por ejemplo, es algo de lo que pocas bandas pueden jactarse de poder lograr.

Las bandas invitadas para este evento fueron Nuclear y Mammoth. La primera es una muy conocida banda chilena de thrash metal muy agresivo que ha traspasado fronteras llegando a Europa en varias ocasiones. La segunda es una banda americana de una suerte de post grunge algo alternativo y con elementos de hard rock y metal que tiene en voces y guitarra a Wolfgang Van Halen, hijo del mismísimo Eddie Van Halen. Lamentablemente no alcancé a llegar al estadio para ver a Nuclear. Una lástima. Pude ver la presentación de Mammoth eso sí. Bueno músicos, buena música, pero en lo personal no me llamaron mucho la atención y no es mucho más lo que pueda decir de ellos.

Quiero finalizar con unas palabras de un amigo con el cuál me junté en Plaza Ñuñoa para hacer la previa al igual que miles de fans más. “Ver a Iron Maiden en vivo es la excusa para juntarse con los amigos”. Vaya que es cierto eso, porque en el mundo del metal, con tantos estilos distintos y tantas bandas de nicho Maiden sigue y seguirá siendo la banda que aglutine a todos aquellos que vibramos con el rock y el metal.

Ah, y no llovió, ni hubo tormenta eléctrica ni hubo diluvio a pesar de que la tele se encargó de sembrar el miedo y la duda con sus fatalistas predicciones.

Por Carlos Ávalos.

Fotografías por @dgmedios

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